“Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla”.

Albert Einstein

domingo 8 de febrero de 2009

OTRA GRAN DEPRESION ?

Bajo el espectro de la Gran Depresión

“Esto se parece horriblemente al inicio de la Segunda Depresión” (Paul Krugman, economista postkeynesiano, Premio Nóbel 2008 de economía).

En las últimas semanas los signos de deterioro económico mundial se han multiplicado. Es tan cotidiana la catarata de datos negativos que cuesta dar cuenta de todos. Hay un patrón común: en la mayoría de los casos se trata de índices históricos, los más graves de la serie desde que se comenzó a medir ese factor. En muchos casos, lisa y llanamente, hay que remontarse ocho décadas para encontrar uno peor. Algo ya está confirmado: el mundo está ante la más grave crisis económica desde la II Guerra Mundial.
Este mismo pánico es el que está comenzando a hacer emerger matices, diferencias e incluso, agudas divisiones entre los círculos dirigentes del capitalismo mundial.
Sin embargo, a muchos todavía les cuesta pensar que la crisis podría ser tan grave como la de los años 30. Pero los hechos son testarudos. Porque la realidad es que son los mismos datos económicos los que están mostrando esta dinámica: el mundo podría estar franqueando las puertas hacia la Segunda Gran Depresión del capitalismo contemporáneo.

Este concreto espectro de la Gran Depresión del siglo XXI parece estar confirmando entonces la caracterización de que el mundo se está adentrando en un período marcado por agudas crisis, lucha de clases incrementada, contradicciones entre Estados, guerras y, por qué no, nuevas revoluciones sociales en el siglo que se aproxima a cumplir su primera década.

Una mirada a la magnitud de la crisis

En una charla realizada hace un par de meses decíamos: “La primera problemática para comprender esta nueva situación mundial tiene que ver con el grado de profundidad de la crisis. Efectivamente, cuando uno compara con la crisis del 30, cuando uno recuerda que la tasa de desempleo en los EEUU alcanzaba el 20 ó 25%, hoy lo que se puede ver es que todavía Estados Unidos tiene el 7, 8 ó 9%. Es decir, está lejos todavía de esa magnitud de caída del empleo. Otro dato de enorme importancia es la caída del producto, en cuanto se destruye trabajo y se destruye capital; cuántas plantas cierran, cuánta población sobrante queda. Por ejemplo, en la década del 30, los índices de caída del producto estuvieron en torno al 20 ó 30%. También hay otro dato de importancia que es un interrogante mundial hoy y que no está todavía claro: se trata de cuánto progresa y se desarrollan realmente salidas competitivas proteccionistas. Esto también tiene que ver con la comparación con los 30: porque el retroceso de las fuerzas productivas se expresó en un brutal retroceso del mercado mundial, de los intercambios internacionales, que todos estos años del último período (décadas del 80, 90 y en lo que va de ésta), han ido por encima del crecimiento del producto. En la crisis del 29 el retroceso del mercado mundial, del comercio internacional entre estado y naciones, llegó al 50%”.
Previamente señalemos que lo que está en juego en esta comparación no es hacer una analogía mecánica entre ambos eventos ni perder la especificidad de la actual crisis. Lo que interesa es comparar la magnitud de ambos eventos: “Algunos compañeros han cuestionado la comparación que estamos haciendo de la actual crisis económica con la de los años 30. Pero no es a ese lugar a donde apunta la analogía; analogía que creemos sin embargo de enorme utilidad. La comparación con los años 30 tiene que ver con la magnitud del acontecimiento histórico que está desarrollándose ante nuestros ojos”

TEXTO POR ROBERTO SAENZ

ARTICULO COMPLETO: BAJO EL ESPECTRO DE LA GRAN DEPRESION